Lo hermoso de haber sido parte de The Global Coffee Fair

Este fin de semana fuimos parte de The Global Coffee Fair y todavía me quedo pensando en muchas cosas.

En las conversaciones.

En las personas que se acercaron a nuestro stand.

En los cafés que probamos.

En los colegas que volvimos a encontrar.

En las nuevas personas que conocimos.

Y, sobre todo, en algo que cada vez siento con más fuerza:

la industria del café de especialidad en Latinoamérica está creciendo de una manera hermosa.

No solamente porque hay mejores cafés.

No solamente porque hay más cafeterías.

No solamente porque cada vez existen más baristas, tostadores, productores y profesionales especializados.

Sino porque poco a poco estamos entendiendo que crecer no significa hacerlo solos.

Ver cómo ha evolucionado la industria inspira

Durante el evento también se reconoció a cafeterías dentro de The World’s 100 Best Coffee Shops Latinoamérica.

Y ver tantos proyectos reunidos, tantas historias distintas y tantas formas de interpretar el café fue profundamente inspirador.

Porque detrás de cada cafetería existe una visión diferente.

Hay quienes se especializan en tueste.

Otros en servicio.

Otros en métodos.

Otros en diseño.

Otros en educación.

Y otros simplemente han logrado crear espacios donde las personas quieren quedarse.

No tenemos que hacer todos lo mismo para formar parte del mismo ecosistema.

De hecho, quizá justamente ahí está lo interesante.

También fue bonito contar un poco de nuestra historia

Tener la oportunidad de compartir parte de lo que hemos construido con JAE durante estos años fue especial.

Porque cuando estás dentro del negocio todos los días, muchas veces solo ves lo que falta.

El siguiente proyecto.

La siguiente inversión.

La siguiente mejora.

La siguiente meta.

Y eventos así te obligan por un momento a mirar hacia atrás y pensar:

“Wow… sí hemos construido algo.”

No perfecto.

No terminado.

Pero real.

Y eso también merece celebrarse.

Pero lo más importante no ocurrió sobre un escenario

Ocurrió alrededor de las barras.

En los pasillos.

En una taza compartida.

En una conversación de cinco minutos que terminó durando media hora.

En encontrarnos con personas que trabajan en lo mismo que nosotros y entender que, aunque cada uno tenga su propia marca, sus propios retos y sus propias ideas, estamos empujando hacia un lugar parecido.

Que más personas conozcan el café.

Que exista más cultura.

Que haya más curiosidad.

Que nuestros negocios puedan crecer.

Que nuestra industria sea más fuerte.

Competir no significa estar separados

Creo que durante mucho tiempo hemos entendido la competencia como una especie de división.

Mi cafetería contra la tuya.

Mi café contra el tuyo.

Mi forma de hacer las cosas contra la tuya.

Pero cada vez creo menos en eso.

Podemos competir.

Podemos tener ideas diferentes.

Podemos discutir.

Podemos incluso no estar de acuerdo.

Y aun así podemos compartir conocimiento, recomendar el trabajo de otros, celebrar sus logros y construir espacios juntos.

Porque cuando una cafetería hace las cosas bien, no solamente gana esa cafetería.

También ayuda a que más personas valoren el café de especialidad.

Y cuando el mercado aprende, todos tenemos la posibilidad de crecer.

Quizá eso significa ser una industria madura

Entender que hay espacio para muchos.

Que no necesitamos parecernos.

Que no necesitamos estar de acuerdo en todo.

Que podemos defender nuestras ideas sin olvidar que pertenecemos al mismo ecosistema.

En The Global Coffee Fair sentí mucho de eso.

Una industria que se encuentra.

Que conversa.

Que se observa.

Que se inspira.

Y que poco a poco está creando una comunidad mucho más grande de lo que cualquiera podría construir por separado.

Volvemos a JAE con muchas ideas

Pero también con algo todavía más importante:

con ganas de seguir participando.

De seguir aprendiendo.

De seguir compartiendo.

De seguir abriendo espacios para conversar.

Porque después de estos días me queda una sensación muy clara.

El café puede empezar en una taza.

Pero crece cuando nos encontramos alrededor de ella.

Y quizá esa sea una de las mejores cosas que está pasando hoy en nuestra industria:

estamos dejando de vernos solamente como negocios.

Y empezamos a reconocernos como comunidad.

Janina Vargas
Fundadora de JAE Café Design

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A veces no vemos hasta dónde llega nuestro impacto