El café y sus variedades: mucho más de lo que imaginas
Una de las preguntas que más recibimos en JAE Café Design es:
¿Qué es el café de especialidad?
Y aunque podríamos responderlo hablando de puntajes, procesos y certificaciones, la realidad es que el café de especialidad es mucho más que un número.
Por eso escribimos este blog. Para entender un poco más qué sucede detrás de la taza que tienes en las manos.
Todo comienza con una planta llamada Coffea.
Dentro de esta gran familia existen varias especies, pero las dos más conocidas son Coffea Arabica y Coffea Canephora, mejor conocida como Robusta.
Seguramente te preguntarás:
¿Cuál es la diferencia?
La respuesta corta es: muchas.
La arábica suele crecer a mayores altitudes, es más delicada de cultivar y normalmente presenta perfiles de sabor más complejos, dulces y aromáticos.
La robusta, por otro lado, es una planta más resistente, con mayor contenido de cafeína y perfiles más intensos, terrosos o achocolatados.
Ninguna es necesariamente "mejor" que la otra.
Simplemente son diferentes.
Y justamente ahí empieza la magia del café.
Porque el café no es un producto uniforme.
Así como existen distintas variedades de uvas para el vino o distintas variedades de cacao para el chocolate, el café también posee una diversidad enorme.
Geisha.
Bourbon.
Caturra.
Typica.
Sidra.
Castillo.
Y muchas más.
Cada una aporta características únicas que pueden cambiar completamente la experiencia en la taza.
Entonces, ¿qué hace especial al café de especialidad?
La respuesta no está únicamente en su puntaje.
Sí, para ser considerado café de especialidad debe cumplir estándares de calidad muy altos. Pero reducirlo solamente a una calificación sería quedarse con una pequeña parte de la historia.
El café de especialidad es especial porque representa el trabajo de muchas personas.
Representa al productor que cuida la finca durante todo el año.
A quienes cosechan únicamente las cerezas maduras.
A quienes procesan el café con precisión.
A quienes lo tuestan buscando resaltar sus mejores atributos.
Y finalmente a quienes lo preparan para que llegue a tu mesa.
Cuando pruebas un café de especialidad no solo estás probando una bebida.
Estás experimentando una historia.
Un territorio.
Un clima.
Una cosecha.
Una comunidad.
Y eso es algo que ningún proceso industrial puede replicar.
Quizás por eso muchas personas recuerdan la primera vez que probaron un café de especialidad.
Porque descubren que el café puede saber a mucho más que "café".
Puede recordarte a frutas, chocolate, panela, flores, cítricos o frutos secos.
Puede sorprenderte.
Puede enseñarte.
Puede hacerte detenerte por un momento.
Pero hay algo aún más importante.
Cada vez que eliges café de especialidad, también eliges formar parte de una cadena donde cada actor importa.
Tu consumo ayuda a valorar el trabajo detrás del producto.
Ayuda a visibilizar a productores.
Ayuda a construir una cultura cafetera más fuerte en países productores como Ecuador.
Y ayuda a que más personas sigan apostando por la calidad.
Por eso en JAE Café Design creemos que el café de especialidad no es una moda.
Es una forma diferente de entender el café.
Una forma de consumir con más curiosidad.
Con más conciencia.
Y con más aprecio por todo lo que ocurre antes de que una taza llegue a nuestras manos.
Porque detrás de cada café hay una historia.
Y vale la pena conocerla.

