A veces extrañamos el café anterior

Hace poco cambiamos uno de nuestros cafés de Carchi.

El nuevo tenía unas notas cítricas deliciosas. Una taza brillante, limpia, con una personalidad completamente distinta.

A mí me encantó.

Y casi inmediatamente empezaron a decirme:

“¿Y el café anterior?”

Confieso que me dio un poco de risa.

Y también me hizo pensar.

Porque entiendo perfectamente lo que pasa.

Cuando algo nos gusta, queremos que se quede.

Nos acostumbramos a un perfil, a una sensación, a una forma específica de tomar café. Y cuando cambia, aunque lo nuevo sea bueno, la primera reacción muchas veces no es curiosidad.

Es nostalgia.

Queremos volver a lo que ya conocemos.

Y con el café pasa muchísimo.

Hay perfiles más achocolatados, más intensos, más tradicionales, que se sienten familiares desde el primer sorbo.

Y después aparecen otros cafés más florales, cítricos, ligeros o brillantes que nos sacan un poco de esa zona conocida.

A veces la primera reacción es:

“Está ácido.”

Y ahí es donde creo que vale la pena detenernos.

Porque no toda acidez significa que algo salió mal.

Hay una diferencia enorme entre una taza agria, desbalanceada y una acidez limpia, dulce, que recuerda a una mandarina, una naranja, una fruta madura.

Ese tipo de acidez no busca incomodar.

Busca mostrar otra expresión del café.

Y sí, sé que no siempre gusta a la primera.

Lo veo todos los días.

Hay personas que prueban algo nuevo y enseguida quieren volver a su café anterior.

Y lo entiendo.

Pero también hay algo en mí que no quiere rendirse.

No porque crea que todos deben terminar amando los mismos perfiles que yo.

Eso sería absurdo.

Sino porque sé que hay cafés extraordinarios que merecen al menos una oportunidad.

A veces el paladar también necesita tiempo.

Necesita comparar.

Necesita probar algo varias veces.

Necesita dejar de buscar exactamente lo que ya conoce.

Y poco a poco, lo que al principio parecía extraño puede empezar a sentirse interesante.

Después agradable.

Y algunas veces, inolvidable.

Por eso no quiero que en JAE tengamos siempre el mismo café.

Quiero que podamos descubrir.

Que un mes encontremos chocolate y frutos secos.

Que otro mes aparezcan cítricos.

Que después llegue algo floral.

Que podamos sorprendernos.

Porque si el café siempre supiera igual, nos estaríamos perdiendo una parte enorme de lo que puede ser.

Así que sí.

Entiendo cuando me piden el café anterior.

De verdad.

Pero también voy a seguir poniendo delante de ustedes cafés nuevos, distintos, raros a veces, deliciosos muchas otras.

Y voy a seguir diciendo:

“Pruébalo una vez más.”

Porque tal vez no es que no te guste.

Tal vez todavía no lo conoces.


Janina Vargas
Fundadora de JAE Café Design

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