¿Por qué repostería creativa?

La realidad es que JAE no nació pensando en la repostería.

La idea inicial era enfocarnos 100% en el café y aliarnos con chefs pasteleros que elaboraran nuestros postres. Durante los primeros meses pensé que eso iba a funcionar… pero muchas cosas empezaron a pasar.

Primero, me di cuenta de que muchas personas no entendían realmente qué había detrás de JAE Café Design.

Al estar dentro de un centro comercial, las cafeterías comerciales eran normalmente las más conocidas y elegidas. Y además, en ese momento, no existía mucha conversación sobre consumo consciente, trazabilidad o impacto local.

Entonces empecé a preguntarme cómo podíamos realmente conectar con las personas.

Y aunque el mercado era complicado, entendí algo importante:
muchas veces no era falta de interés… era falta de información.

Mis primeros clientes fueron, curiosamente, personas que habían vivido en el extranjero.

Entraban a la cafetería y me decían que el espacio les recordaba a lugares que habían conocido fuera del país. A momentos. A recuerdos.

Pero lo que más me marcó fue que muchos de ellos eran personas retiradas.

Y eso me hizo entender algo muy bonito:

el aprecio por lo artesanal, por la calidad y por consumir de forma consciente no pertenece a una sola generación.

Viene de todos lados.

Ellos empezaron a traer a sus amigos, a sus familias, incluso a personas extranjeras que visitaban Ecuador.

Y poco a poco entendí algo más:

también sabían reconocer un buen postre.

Uno donde los ingredientes locales fueran protagonistas.
Donde cada elemento tuviera intención.
Donde el sabor no estuviera escondido detrás de azúcar innecesaria.

Y ahí apareció una pieza muy importante de esta historia: mi hermana.

Ella había estudiado repostería y decidió regresar al Ecuador.
Se convirtió en nuestra primera chef creativa, pero también en mi profesora y en una de mis mayores inspiraciones para después convertirme yo también en chef.

Juntas empezamos a crear productos con alma.

Postres que fueran creativos, pero también inclusivos.

Porque en mi casa, mi padre tiene diabetes, y durante mucho tiempo no encontrábamos lugares donde él pudiera disfrutar un postre junto a toda la familia.

Eso nos marcó muchísimo.

Yo crecí en una familia grande, donde casi todo pasaba alrededor de una mesa.

Por eso tengo tías, mamás y sobre todo abuelas que cocinan increíble… pero más allá de eso, tienen ese don de hacerte sentir en casa.

Y creo que, inconscientemente, eso es lo que siempre he querido transmitir en JAE.

No solo hacer postres técnicamente buenos.

Sino crear algo artesanal donde exista magia.
Donde haya sabor, memoria, emoción.

Un postre que, acompañado de un buen café, pueda sacarte una sonrisa y calentarte el alma.

Y todavía más bonito:
saber que todo eso también genera impacto aquí, en nuestro país.

Que detrás de cada ingrediente, de cada taza y de cada postre…
hay personas, productores y sueños que también se quedan aquí.

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A veces el mejor café… también tiene Nutella (no te sorprendas)